Los Antioxidantes y el Cancer

El oxígeno del aire que respiramos sirve de combustible a nuestras células para producir energía química en forma de una molécula extremadamente importante, el ATP. Sin embargo, esta combustión no es perfecta y genera cantidades considerables de “residuos”, conocidos como “radicales libres”. Estos radicales libres son nocivos para la célula, porque atacan la estructura de varios de sus constituyentes, sobre todo al ADN, las proteínas y los lípidos, lo cual provoca daños considerables. Al envejecer, una célula puede acumular más de 50.000 lesiones debidas a los radicales libres, y esta alteración del ADN contribuiría al desarrollo del cáncer. Digamos que un antioxidante es simplemente una molécula que transforma estos radicales libres en productos inofensivos y reduce así sus efectos perjudiciales.2

Dos polifenoles que poseen aproximadamente el mismo potencial antioxidante tienen efectos totalmente distintos sobre una célula cancerosa, una de las moléculas puede inhibir por completo una enzima mientras que la otra carece de efecto. La teoría de los antioxidantes concuerda más o menos con ciertos datos acumulados a lo largo de los años, así que,  aunque un patata asada en el horno y con piel, tenga una actividad antioxidante cuatro veces mayor que el brócoli, doce veces mayor que la coliflor y veinticinco veces mayor que la zanahoria, presenta un escaso potencial para la prevención del cáncer. Las propiedades antioxidantes son una característica común a varios alimentos de origen vegetal y ciertamente pueden contribuir a contrarrestar los efectos perjudiciales de los radicales libres, sobre todo en lo referente a la oxidación  de las paredes de los vasos que causa diversas enfermedades cardiovasculares, hay que ser conscientes de las limitaciones de esta teoría y dejar de ver estos alimentos sólo como una fuente de antioxidantes.

En cambio, la ventaja de una dieta alimentaria basada en un aporte diarios de “alicamentos”, reside en la gran polivalencia del modo de acción de los compuestos presentes en estos alimentos. Lejos de ser solamente neutralizadores de radicales libres, los compuestos fitoquímicos poseen la propiedad de actuar sobre una gran numero de acontecimientos distintos, todos ellos asociados al desarrollo del cáncer, y algunas de estas moléculas actúan a varios niveles. Ciertos compuestos activos como los que proceden del ajo o la col, actúan impidiendo la activación de sustancias cancerosas, mientras que otros, como ciertos polifenoles, (reverastrol, curcumina, catequinas o genisteina), impiden el crecimiento de los tumores interfiriendo directamente con las células tumorales o también contrarrestando la formación de nuevos vasos sanguíneos, esenciales para el desarrollo del cáncer.antioxidante portada

En diversos aspectos, estos procesos sobre los que actúan los compuestos de origen nutricional son análogos a los de las moleculas sintéticas que se desarrollan actualmente como medicamentos, lo cual ilustra una vez más hasta qué punto los alimentos ricos en moléculas anticancerosas poseen una acción similar a la de los medicamentos, y sin efectos secundarios. En definitiva, los vegetales no son solamente una fuente de vitaminas y minerales, también contienen varios miles de compuestos fitoquimicos que desempeñan un papel clave en el mantenimiento de la buena salud. Una alimentación basada en un aporte  constante de alimentos que contienen concentraciones excepcionales de estos compuestos representa la mejor arma actualmente a nuestra disposición para la prevención del cáncer.

Pablo Marín Serrano

Terapeuta Nutricional-Ortomolecular

Experto En Nutrición Celular Activa

Técnico Experto en Dietética y Nutrición.

Técnico en Nutrición Deportiva

www.nutricionterapeutica.com